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Yo no hablo con mi IA (tanto como tú)

Antes te preguntabas a ti mismx o a un amigx. Hoy se lo preguntas a la IA: qué decir, a dónde viajar, si perdonar o no. Y casi siempre te da la razón. Descubre por qué nadie se cree el caso extremo, y cómo la dependencia se cuela sin que te des cuenta.

Mutaciones · 5 de agosto de 2026 · 14 min read de lectura
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Le delegamos decisiones reales a sistemas sin cara: qué palabras usar para coquetear, a dónde viajar, si deberíamos perdonar a alguien. Lo hacemos de a pocos, sin darnos cuenta en qué momento pasamos de decidir a depender. En esta historia hay quien le confía a la IA secretos que no le cuenta a nadie más, quien le pide una segunda opinión para todo, quien le pone nombre a su IA y se imagina viviendo como sus vecinxs, y quien le pregunta si debería seguir con su pareja. Y aun así, nadie se reconoce como el caso extremo: todxs tienen a alguien más a quien señalar, alguien que 'usa la IA más' que ellxs, mientras cargan exactamente lo mismo. Esta historia no busca decir qué está bien o mal. Busca preguntarte algo más simple: ¿qué decisión tomaste hoy que fue completamente tuya?

Es 2012 y estamos en el gobierno de Ollanta Humala. En el fondo suena Call Me Maybe de Carly Rae Jepsen (tú no escogiste la música). Estás en una reu y unx amigx cuenta, como un chisme jugoso, que su primx Momo conoció a su nuevx novix por un app cuyo nombre no recuerda. La gente se ríe, descreída. "¿No le da roche estar ahí?". "Debe estar desesperadx". "Qué miedo exponerse así". Alguien por ahí, sentencia, convencidx: "es mejor conocer a la gente de forma normal". Como si existiera tal cosa.

Quince años después, todas las personas de esa reu se la pasan swipeando sin parar en la fila del banco, en el tráfico, en medio de su reunión más aburrida de la semana. Nadie les presta atención mientras lo hacen. Y a quienes lo notan, no les importa. Ninguno de ellxs se acuerda que alguna vez les pareció extraño. Mucho menos, de lx primx Momo y de lo que pensaron en ese momento. Hoy, el online dating es la forma más común de conocer gente. De acuerdo a un estudio realizado por Pew Research center, 53% de adultos entre 18 y 29 años han usado una aplicación de citas, y entre adultos de 30 a 49, la cifra es de 37%. Lo raro ya no es nada raro.

Y estamos viviendo un proceso bastante parecido con la IA. Hoy, cada vez más personas estamos delegando la elección de palabras que usamos para coquetear, la decisión del destino para celebrar una fecha importante y, en algunos casos, hasta qué amistades conservamos y cuáles no. Y está pasando a una velocidad sin precedentes. La mayoría de las veces, ni siquiera nos damos cuenta que lo estamos haciendo.

Lo que ha cambiado en este tiempo no ha sido solo la tecnología; ha sido la confianza. Nos hemos resignado a que un algoritmo tome por nosotrxs una de las decisiones más importantes: con quién compartimos nuestra vida. Hemos aceptado que un código filtra mejor que las coincidencias que pueden suceder en un bar, en un paradero, o en la fila de un museo. Y si ya normalizamos que un sistema decida esto, no deberíamos ser tan rápidxs en descartar lo que hoy nos parece raro, solo porque nos parece raro.

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Es una exploración que investiga cómo las diferentes formas en que nos relacionamos hoy con la inteligencia artificial dicen mucho sobre los tiempos que estamos viviendo. Para esta investigación conversamos con ocho usuarios entre 24 y 31 años en Lima, Perú. Hemos reemplazado sus nombres por seudónimos para proteger su identidad.

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